A veces le pedimos mucho más a la vida, simple y sencillamente porque creemos que lo merecemos. Pero cuando lo tenemos, no lo sabemos valorar y en ese momento no nos damos cuenta. Nos damos cuenta cuando ya lo hemos perdido.
Con todo esto me refiero a un amor, como siempre digo yo.
No se si alguna vez he tenido a ese alguien y no me he dado cuenta, pero lo que esta claro es que ya no lo tengo. Por alguna razón desapareció de mi vida. Quizás no era para mí. O lo deje escapar.
Tengo 18 años, toda una vida por delante, como me dicen todos. Pero por tener esta edad no se deja de sentir, no se deja de necesitar a alguien que te diga un te quiero inesperado, un sms que te deje sin palabras, una frase bonita que te den ganas de comértelo a besos o un abrazo que te haga olvidar que el mundo existe por un instante.
Y cuando me quedo mirando a las parejas que van cogidas de la mano y pienso que algún día me tocará a mí. Es que no me lo puedo ni imaginar, lo veo algo tan lejano. Pero sé que llegará mi momento.
Últimamente me he sentido tonta, decepcionada... una mezcla de sentimientos. Me ha quedado más claro todavía que no debo suponer cosas, ni mucho menos hacerme ilusiones.